Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad.
Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que tú sólo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.
Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza.
Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad.
Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz. Amén.
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LOS VIEJOS ESTANDARTES NUNCA MUEREN!!!

DR. JORGE ARTURO GARCIA DÍAZ
MEDICINA DE NIÑOS
PROMOCIÓN 1982
ASOCIACIÓN EXALUMNOS LICEÍSTAS